Logotipo El condensador de fluzo
Hacemos posibles los viajes en el tiempo
0 MPH

El condensador de fluzo

Hacemos posibles los viajes en el tiempo

10 de abril de 2019

Chicles Super Mario Bros (Nintendo, 1992-93)

Chicles Super Mario Bros de Nintendo (1992-1993)

Los chicles Super Mario Bros llegaron a España en 1992, aprovechando la enorme popularidad de Nintendo y su famoso fontanero. Sin embargo, su principal atractivo no era precisamente el sabor, sino las pegatinas coleccionables que incluían y la posibilidad de conseguir videojuegos y consolas de Nintendo como premio.

Aquella promoción convirtió unos sencillos chicles de fresa en uno de los productos más deseados por muchos niños de la época, que soñaban con reunir todas las pegatinas necesarias para llevarse alguno de los fantásticos premios anunciados.

Los chicles y sus pegatinas

Los chicles se vendían individualmente, envueltos en un llamativo papel rosa decorado con imágenes de Mario luciendo diferentes disfraces y transformaciones de sus videojuegos.

En cada envoltorio encontrábamos, además de un chicle de fresa de sabor bastante poco memorable, dos pegatinas diferentes. La primera, de mayor tamaño, mostraba personajes del universo Super Mario Bros; la segunda, más pequeña, reproducía portadas de videojuegos, entre ellos títulos de Game Boy.

Aunque las dos resultaban atractivas para los aficionados, las pegatinas pequeñas eran las verdaderamente importantes: permitían completar un álbum y participar en una promoción con premios de Nintendo.

El álbum de pegatinas

La promoción contaba con un pequeño álbum que podía solicitarse gratuitamente en los quioscos y tiendas de golosinas donde se vendían los chicles.

Para completarlo había que reunir 29 pegatinas diferentes, cada una con su correspondiente espacio numerado. La mecánica era sencilla: comprar chicles, comprobar qué pegatinas contenían y pegar las que todavía no teníamos, mientras las repetidas se acumulaban o se intercambiaban con los amigos.

Una vez completado, había que enviar el álbum junto con nuestros datos al apartado de correos indicado en el reverso. Tras comprobar que estaban todas las pegatinas, los organizadores debían remitir el premio correspondiente al domicilio del participante. Al menos, así de fácil parecía sobre el papel.

Los premios

Lo que hacía irresistible aquella promoción eran los premios que podían conseguirse reuniendo uno o varios álbumes completos:

  • Un álbum completo: un videojuego a elegir.
  • Dos álbumes completos: una consola Game Boy.
  • Tres álbumes completos: una consola Super Nintendo.

¡Una auténtica tentación para cualquier niño de 1992! En una época en la que los videojuegos y las consolas suponían un desembolso importante para muchas familias, la posibilidad de conseguir una Game Boy o una Super Nintendo comprando chicles parecía un sueño hecho realidad.

El problema era que completar uno de aquellos álbumes podía convertirse en una misión mucho más complicada de lo que imaginábamos.

La misteriosa pegatina número 13

Todo aquello sonaba maravilloso, ¿verdad? El problema llegaba cuando, después de comprar decenas de chicles, acumular montones de pegatinas repetidas y sufrir alguna que otra caries, descubríamos que nos faltaba siempre la misma.

En nuestro caso, la gran pesadilla era la pegatina número 13, correspondiente al videojuego Dr. Mario.

Lo más curioso era que no estábamos solos. Otros niños de nuestro entorno parecían encontrarse en la misma situación: habían reunido 28 de las 29 pegatinas, pero la dichosa número 13 seguía sin aparecer por ninguna parte.

¿Era una simple casualidad o existían pegatinas distribuidas en cantidades mucho menores para dificultar que los participantes consiguieran los premios? No podemos asegurarlo, porque desconocemos las cantidades fabricadas de cada modelo. Sin embargo, la coincidencia siempre nos resultó sospechosa.

¿Alguien llegó a completar el álbum?

Cuando publicamos originalmente esta entrada, en abril de 2019, no conocíamos a nadie que hubiese conseguido completar la colección. Sin embargo, unos meses después, un lector compartió en los comentarios una experiencia que nos sorprendió bastante.

Según nos contó, sí había logrado completar un álbum después de que sus padres le comprasen una caja entera de chicles, que recordaba que contenía unas 200 unidades. Finalmente encontró la pegatina que le faltaba, aunque no estaba seguro de que fuese precisamente la de Dr. Mario.

La historia tuvo, además, un desenlace curioso: había solicitado un videojuego como premio, pero terminó recibiendo Golf para NES, que no era el título elegido.

Su testimonio indica que al menos algunos participantes pudieron completar el álbum y recibir un premio, aunque no permite saber cuántos lo consiguieron realmente. Tampoco sabemos si alguien llegó a reunir los dos o tres álbumes necesarios para obtener una Game Boy o una Super Nintendo.

Más de tres décadas después, estos chicles siguen despertando recuerdos entre quienes vivimos aquella fiebre por Nintendo y las promociones infantiles. ¿Recordáis estos chicles? ¿Conseguisteis encontrar la pegatina número 13? ¿Conocéis a alguien que ganase una Game Boy o una Super Nintendo? ¡Nos encantaría conocer vuestras experiencias!