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Hacemos posibles los viajes en el tiempo

El condensador de fluzo

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7 de octubre de 2019

Slinky (Richard T. James, 1943)



Un slinky, conocido en España como muelle loco u ondamanía, es un sencillo juguete con forma de muelle helicoidal que puede realizar una serie de trucos como descender por un tramo de escalones de forma automática con la única ayuda de la gravedad y a un pequeño impulso inicial.

El juguete fue ideado de forma casual por el ingeniero naval Richard T. James en el año 1943, el cual se encontraba desarrollando unos nuevos resortes que pudiesen soportar y estabilizar instrumentos de navegación a bordo de barcos en mares agitados. El ingeniero golpeó accidentalmente uno de estos muelles haciéndolo caer desde la estantería donde se encontraba. Durante la caída, el muelle se estiró y encogió varias veces tras golpear una pila de libros, una mesa y acabar finalmente en el suelo recuperando su forma original.

Este efecto le pareció realmente curioso a James, el cual decidió seguir investigando con diferentes tipos de alambre de acero hasta encontrar el material idóneo para hacerlo "caminar". Un año después, en 1944, el ingeniero terminó un prototipo que mostró a los niños que vivían en su vecindario, los cuales mostraron un grandísimo interés por él.

Unos meses después, James y su esposa Betty pidieron un préstamo de 500 dólares para formar James Industries (originalmente James Spring & Wire Company). Con este dinero, el matrimonio fabricó 400 unidades del famoso muelle a través de un taller de maquinaria local. Durante un tiempo, Richard Y Betty tuvieron dificultades para distribuir las unidades de Slinky a jugueterías, pero en noviembre de 1945 lograron finalmente realizar una demostración en los almacenes Gimbles de Filadelfia. La demostración causó furor entre los asistentes, los cuales compraron las 400 unidades en apenas 90 minutos.


Esas primeras unidades se vendieron por 1 dólar cada una, un precio modesto que ha conservado hasta nuestros días gracias a que el matriomonio James deseaba que su producto fuese asequible para todos los bolsillos.

Durante los siguientes años, James Industries presentó el Slinky en la feria del juguete, abrió una tienda en Albany, Nueva York, y desarrolló una máquina que fabricaba los muelles en segundos. También aparecieron nuevas líneas de producto como el Slinky Dog, el Slinky Suzie o el Slinky Worm, y por supuesto los slinkys de plástico, que aparecieron como una alternativa más segura a los slinkys metálicos, ya que no representaban un peligro cuando se introducían en enchufes eléctricos.

En el año 2000, el Slinky fue incluido en el Salón de la Fama del Juguete junto a otros míticos juguetes como la bicicleta, el frisbee, la Barbie, los Lego, el Etch A Sketch o el Monopoly. Se estima que, a día de hoy, se han vendido más de 300 millones de Slinkys en todo el mundo, convirtiéndose así en uno de los juguetes más populares de la historia.



La canción del Slinky

En el año 1962, James Industries decidió incluir una divertida canción en los anuncios de televisión que promocionaban el Slinky. Esta canción fue creada por Johnny McCullough, Homer Fesperman y Charles Weagly en Columbia, Carolina del Sur. La canción acompañó al Slinky durante varias décadas en un sinfín de anuncios televisivos, siendo uno de los jingles más antiguos de la historia de la publicidad.

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